Manos, pies y cara simplificados
Aprenderás a sugerir manos, pies y caras con formas sencillas para que ayuden a tus figuras en vez de frenarlas.
15 min
Las manos, los pies y las caras dan miedo a mucha gente. Son complicados, todos los conocemos de memoria y cualquier fallo parece saltar a la vista. En el boceto urbano puedes respirar tranquilo: una figura de cuatro centímetros no necesita uñas ni pestañas. Necesita el tamaño adecuado, la dirección correcta y una postura creíble, y para eso bastan formas sencillas.

La mano como manopla
Imagina la mano como una manopla: una forma plana y algo redondeada para la palma y los dedos juntos, y aparte una cuña para el pulgar. El pulgar no nace en el costado de los dedos, sino más abajo, casi en la muñeca, y apunta en diagonal hacia delante. Si lo tienes en cuenta, hasta el contorno de una manopla parecerá una mano.
En cuanto al tamaño, una mano mide más o menos lo que la cara desde la barbilla hasta el nacimiento del pelo. Mucha gente dibuja las manos demasiado pequeñas y la figura parece débil o infantil. Mejor pasarse un poco que quedarse corto.
Si alguien sostiene algo, una taza, el móvil, la barra del autobús, dibuja primero el objeto y haz que la manopla lo rodee. La mano se explica por lo que hace. Si cuelga suelta, a menudo basta con un trazo corto que se afina al final del antebrazo.
El pie como cuña
Visto de lado, el pie es una cuña: alto atrás, en el talón y el tobillo, y plano delante, en los dedos. De frente lo ves muy escorzado, casi como un triángulo o un pequeño trapecio. Un pie mide aproximadamente lo mismo que el antebrazo, del codo a la muñeca, y eso también sorprende a muchos.
Más que la forma, importa la dirección. Los pies indican hacia dónde va o mira una persona y unen la figura con el suelo. Dibuja el pie de apoyo plano en el suelo y el de la pierna libre, quizá, solo con la punta. Con zapatos, la cuña suele verse aún más clara.

La cara como una cruz
Para la cabeza, toma el óvalo de la figura de palitos y dibújale una cruz encima. La línea vertical es el eje de la cara y muestra hacia dónde mira la persona. Si alguien gira la cabeza a la izquierda, el eje se desplaza a la izquierda y se curva siguiendo el volumen de la cabeza.
La línea horizontal es la de los ojos y queda aproximadamente en la mitad de la cabeza, medida de la coronilla a la barbilla. Está más abajo de lo que casi todo el mundo cree, porque solemos subestimar el pelo y la frente. Si alguien inclina la cabeza, por ejemplo sobre un libro, la línea de los ojos baja y se curva hacia abajo. Si mira hacia arriba, se curva hacia arriba.
Solo con esa cruz puedes mostrar la dirección de la mirada y la posición de la cabeza sin dibujar un solo ojo.
Menos es más
En el boceto urbano las caras suelen ir sin facciones. Una persona que cruza la plaza a diez metros tampoco tiene, para tu vista, ojos reconocibles. Si se los dibujas, la figura salta fuera de la imagen y se vuelve rígida. Un óvalo, quizá con la forma del pelo y la cruz insinuada para la dirección, es suficiente. En figuras cercanas puedes poner una sombra bajo la nariz y la barbilla; rara vez hace falta más.
La postura importa más que los detalles. Una cabeza bien inclinada, un brazo con un bolso, un pie que pisa el suelo cuentan más de una persona que un ojo dibujado con esmero.
Ejercicio
Siéntate en una cafetería, en el tranvía o en un banco, o usa fotos de gente en su día a día. Llena primero una página de formas de práctica: diez manos como manopla con pulgar en distintas posiciones, diez pies como cuña de lado y de frente, y diez cabezas como óvalo con cruz mirando hacia diferentes lados. Te llevará unos 9 minutos. En los 6 minutos restantes, dibuja dos figuras completas en las que se entienda claramente qué hacen las manos y hacia dónde mira la cabeza, sin ninguna facción. Fotografía ambas cosas y enséñaselas al coach.